01HistoriaLa quinta enfermedad y el tubo número 19
- 1799–1905 — Willan describe el exantema; Sticker lo bautiza erythema infectiosum (1899) y Cheinisse lo numera como el quinto de los seis exantemas clásicos de la infancia.
- 1975 — Yvonne Cossart, buscando antígeno de superficie de hepatitis B en sueros de donadores, halla partículas tipo parvovirus en la muestra rotulada B-19. El nombre del virus es la coordenada de un tubo.
- 1981 — Pattison lo asocia a la crisis aplásica de la drepanocitosis: la primera enfermedad atribuida a B19, seis años después de verlo al microscopio.
- 1983–1985 — Anderson encuentra IgM específica en los 31 niños de un brote en Londres y cierra el caso del eritema infeccioso; su inoculación intranasal de voluntarios dibuja el curso bifásico: viremia primero, exantema después, y en medio un paro de la eritropoyesis de 4 a 8 días.
- 2005 — Allander descubre el bocavirus humano en aspirados nasofaríngeos. 2022: el AAV2 se asocia a la hepatitis pediátrica no A-E pospandemia, con papel causal aún no establecido.
La viremia y el exantema no coinciden. El daño hematológico ocurre en la primera fase, cuando el paciente parece tener un catarro; el exantema y la artritis son inmunocomplejos sobre alguien que ya eliminó el virus. De esa disociación deriva toda la lógica del aislamiento, del diagnóstico y del riesgo fetal.
02TaxonomíaCinco géneros humanos, un solo patógeno mayor
- Familia
- Parvoviridae — del latín parvus, «pequeño»: los virus DNA más pequeños que infectan al humano
- Subfamilias
- Parvovirinae (vertebrados) · Densovirinae (invertebrados) · Hamaparvovirinae (ambos)
- Géneros que infectan al humano
- Al menos cinco: Erythroparvovirus, Bocaparvovirus, Dependoparvovirus, Tetraparvovirus, Protoparvovirus
- Especie tipo
- Parvovirus B19 (B19V), único con enfermedad humana bien establecida
Tres genotipos antigénicamente cruzados: el 1 circula hoy en todo el mundo; el 3 predomina en Brasil, Ghana e India; el 2 casi solo se recupera de tejidos de personas nacidas antes de 1970, un fósil viral que ya no circula.
El nombre es un acrónimo: BOvino + CAnino. HBoV1 es respiratorio; HBoV2–4 son entéricos, de transmisión fecal-oral.
Ubicuos: a los 6 años tienen anticuerpos >80 % de los niños frente a HBoV1, 50 % frente a HBoV2, 10 % frente a HBoV3 y casi ninguno frente a HBoV4.
Defectuosos: necesitan un virus ayudador —adenovirus o herpesvirus— para replicar. Serotipos humanos 1, 2, 3, 5, 6, 8, 9 y 13; seroprevalencia del 20 al 60 %.
Considerados no patógenos, son el vector predilecto de terapia génica: infectan células en división y en reposo y expresan el transgén a largo plazo.
Parv4 (Tetraparvovirus, 2005): DNA frecuente en plasma industrial y en médula de personas que se inyectan drogas y de hemofílicos; transmisión y enfermedad inciertas. Bufavirus (2012): en heces con diarrea, seroprevalencia del 2–4 % en Finlandia y Estados Unidos frente al 85 % en Medio Oriente. Cutavirus (2016): en piel de linfoma cutáneo de células T y parapsoriasis en placas más que en controles; asociación provisional, no causalidad.
03MicrobiologíaTres proteínas y una dependencia absoluta de la fase S
Entrada y tropismo
- Globósido (antígeno P) fue durante años «el receptor». Hoy se sabe que es imprescindible pero no para entrar: actúa en el endosoma ácido, después de la entrada, y media la transcitosis por el epitelio respiratorio. El raro fenotipo P-nulo confiere resistencia.
- En el pH neutro de la médula hace falta el receptor de VP1u, restringido al linaje eritroide, con la tirosina-cinasa AXL de correceptor.
- El antígeno P está también en megacariocitos, miocitos fetales y endotelio, células no permisivas: explican tropismo, no replicación. A linfocitos B, monocitos y endotelio B19 entra por facilitación dependiente de anticuerpo (ADE), mecanismo que también usa HBoV1.
- Depende de células en mitosis: no lleva enzimas para forzar la fase S.
- Solo replica bien en progenitores eritroides humanos primarios: no hay línea celular práctica ni aislamiento clínico útil. El diagnóstico es serológico y molecular, nunca por cultivo.
- Sin envoltura y con cápside robusta: resiste éter y cloroformo, sobrevive al tratamiento con solvente-detergente —que solo inactiva virus envueltos— y a los calentamientos habituales de los hemoderivados. Se inactiva con formalina, β-propiolactona, oxidantes y radiación gamma.
- Por eso la FDA y el Consejo de Europa fijan un límite de 104 UI/mL por PCR en los pools de plasma. En temporada epidémica, 1 de cada 20 000 a 40 000 unidades lleva viremia de alta carga.
04FisiopatologíaUna enfermedad, dos fases que no se tocan
De la biología al daño
- Entrada respiratoria Transcitosis por el epitelio de la vía aérea, con VP2 unido al globósido en pH ácido.
- Viremia de magnitud extrema Días 5 a 9, hasta 1012–1014 UI/mL: de ahí la eficiencia de la transmisión por hemoderivados.
- Lisis del eritroblasto Infecta al progenitor eritroide CD36+; la célula madre pluripotente se salva. NS1 detiene el ciclo y dispara apoptosis. Sello morfológico: pronormoblasto gigante de 25–32 µm con inclusión nuclear eosinófila.
- Paro de la eritropoyesis de 4 a 8 días En un adulto sano cuesta ~1 g/dL y pasa inadvertido. Si la vida media eritrocitaria está acortada —hemólisis, hemorragia, ferropenia, postrasplante— el mismo paro produce caída brusca y sintomática.
- Rescate inmune e inmunocomplejos Los anticuerpos neutralizantes cortan la viremia y reinician la eritropoyesis con reticulocitosis de rebote; la inmunidad es de por vida. Hacia los días 17–18 aparecen exantema y artropatía: depósito de complejos, no daño citopático.
- Vida media eritrocitaria corta + expansión masiva del compartimento eritroide en el segundo trimestre = demanda que no tolera pausas; y un sistema inmune inmaduro que prolonga la viremia.
- El antígeno P está en el miocito cardiaco fetal: añade un componente de miocarditis a la anemia.
- Resultado: anemia grave → insuficiencia cardiaca de alto gasto → hidropesía no inmunitaria. El exceso de pérdidas se concentra antes de la semana 20.
Tras la primoinfección, el DNA de B19 persiste de por vida en casi todos los tejidos —sinovial, miocardio, hígado, médula, piel, encéfalo y amígdala, ahí en linfocitos B del centro germinal—. En un estudio controlado había DNA en la sinovial del 28 % de los pacientes con artritis crónica… y del 48 % de los controles sin artropatía.
Una PCR positiva en tejido no prueba nada: es el error que infló la literatura sobre B19 y artritis reumatoide, miocardiopatía dilatada, hepatitis fulminante y vasculitis.
Sin respuesta humoral eficaz la infección se cronifica: anemia persistente sin exantema y sin artritis, porque nunca llega la fase de inmunocomplejos. Algunos tienen anticuerpos contra VP2 pero no contra VP1: seropositivos e incapaces de neutralizar.
05Cuadro clínicoEl síndrome depende del hospedero, no del virus
| Hospedero | Síndrome | Rasgos que hay que reconocer |
|---|---|---|
| Niño sano | Eritema infeccioso (5.ª enfermedad) | Pródromo leve 2–5 días → «mejilla abofeteada» con palidez peribucal → exantema maculopapular en tronco y extremidades que al desvanecerse deja el patrón reticulado o en encaje y recurre semanas con calor, sol o ejercicio. |
| Adulto, sobre todo mujer | Artropatía | Artralgia o artritis simétrica de pequeñas articulaciones de manos y pies, 1–3 semanas; puede persistir meses o años. Factor reumatoide transitorio positivo. En una clínica de sinovitis temprana, el 12 % tenía infección reciente por B19. |
| Recambio eritroide alto | Crisis aplásica transitoria | Esferocitosis hereditaria, talasemia, drepanocitosis, deficiencia de piruvato-cinasa, anemia hemolítica autoinmune; también hemorragia, ferropenia y postrasplante. Reticulocitopenia con desplome de la hemoglobina; puede ser la primera manifestación de una hemólisis compensada. |
| Inmunodeprimido | Aplasia pura de serie roja crónica | VIH avanzado, trasplante, leucemia, inmunodeficiencias congénitas. Anemia persistente sin exantema y sin artritis, con DNA detectable y anticuerpos ausentes o bajos; médula con pronormoblastos gigantes dispersos. |
| Feto | Hidropesía no inmunitaria · anemia congénita | 10–15 % de toda la hidropesía fetal no inmunitaria. OR de pérdida fetal 2.68; de aborto 2.42; de óbito 3.53. Entre embarazadas infectadas, pérdida 7.6 % e hidropesía 9.3 %. No es teratógeno. |
| Cualquiera | Síndrome hemofagocítico asociado a virus | Hiperplasia histiocítica, hemofagocitosis y citopenias; benigno y autolimitado, a diferencia de la histiocitosis maligna. |
- Síndrome papular-purpúrico en guantes y calcetines: eritema y púrpura de manos y pies con límite neto en muñecas y tobillos, sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes.
- Erupción vesiculopustular, exantemas purpúricos, eritema multiforme; el prurito plantar puede dominar.
- La mejilla abofeteada es mucho más frecuente en niños: el adulto consulta por articulaciones, no por piel.
- Miocarditis — plausible (antígeno P en miocito fetal), pero casi todos los reportes se apoyan solo en PCR tisular.
- Encefalitis y meningitis con DNA en LCR: evolución en general favorable.
- Glomerulonefritis, hepatitis, vasculitis, poliarteritis nodosa y Kawasaki: no confirmadas.
- B19 no causa anemia aplásica verdadera ni eritroblastopenia transitoria de la infancia.
HBoV1 produce infección respiratoria alta y baja del lactante, sobre todo bronquiolitis y sibilancias, a veces graves. Su DNA está en el 2–20 % de las muestras respiratorias de niños con cuadro agudo, pero también semanas o meses después: hallarlo no prueba causalidad; se exige mRNA empalmado, IgM, IgG de baja avidez o DNA en suero. Sin tratamiento ni vacuna.
Rubéola (adenopatía retroauricular), sarampión (Koplik, paciente tóxico), escarlatina (lengua aframbuesada, textura de lija, palidez peribucal también presente), enterovirus, dengue; en el adulto, lupus y artritis reumatoide de inicio. Clave temporal: en la quinta enfermedad el niño ya está afebril y se siente bien cuando aparece el exantema.
06DiagnósticoSerología en el sano, carga viral en el inmunodeprimido
| Muestra | Prueba | Rendimiento y matices |
|---|---|---|
| Suero | IgM por EIA | Prueba de elección en el inmunocompetente. Positiva en >90 % al tercer día de la crisis aplásica o al aparecer el exantema. Dura 2–3 meses o más: no fecha con precisión. |
| Suero | IgG por EIA | Aparece el día 7 y persiste de por vida. Como >50 % de la población es IgG positiva, por sí sola no diagnostica infección aguda: define susceptibilidad. Seroconversión o aumento >4 veces en sueros pareados a 2 semanas sí es diagnóstico. |
| Suero | Avidez de IgG · especificidad de tipo de epítopo (ETS) | Serodiagnóstico combinatorio: la IgG de baja avidez y el reconocimiento del heptapéptido KYVTGIN de VP2 separan infección aguda de inmunidad pasada. Gana especificidad, sobre todo en el embarazo. |
| Suero o plasma | PCR cuantitativa | Carga >109 UI/mL durante 2–4 días; en la crisis aplásica y la aplasia pura llega a 1014. Umbral de 104 UI/mL para infección aguda: por debajo puede ser DNA residual, incluso no encapsidado, liberado por tejido dañado. |
| Médula ósea | Morfología | Pronormoblastos gigantes con inclusión nuclear eosinófila y ausencia del resto de precursores eritroides. |
| Líquido amniótico · sangre fetal | PCR | Confirma la infección fetal; debe acompañarse de serología y PCR maternas. |
| Feto | Doppler de arteria cerebral media | Detecta la anemia fetal antes de la hidropesía y sin invadir: es la herramienta de vigilancia tras infección materna documentada. |
| Tejido | PCR | No usar para diagnosticar: el DNA persiste décadas en casi todos los tejidos. Para demostrar infección activa se busca mRNA viral empalmado o proteína viral. |
- Niño con exantema típico en brote: nada. El laboratorio se reserva para los casos fuera de brote.
- Adulto con poliartritis aguda: IgM e IgG junto con el estudio reumatológico.
- Crisis aplásica: PCR cuantitativa y reticulocitos —la carga es enorme y la IgM puede tardar—.
- Inmunodeprimido con anemia arregenerativa: PCR cuantitativa; la serología falla porque no produce anticuerpos.
- Embarazada expuesta: IgG e IgM ± avidez; si hay infección, vigilancia fetal.
- Pedir solo IgG y llamar «infección aguda» a la memoria inmunológica de la infancia.
- Leer un PCR de baja carga —o una biopsia endomiocárdica positiva— como enfermedad activa.
- Confiar en la serología del inmunodeprimido, o intentar el cultivo: no existe.
07Tratamiento y prevenciónNo hay antiviral: hay transfusión, inmunoglobulina y sentido común
- Eritema infeccioso y artropatía: sintomáticos; la artralgia responde a AINE y puede durar meses.
- Crisis aplásica transitoria: transfusión y soporte. En una serie de drepanocitosis, 87 % requirió transfusión y 61 % hospitalización; se describen insuficiencia cardiaca, necrosis medular, complicaciones cerebrovasculares y muerte. Después, inmunidad definitiva.
- Aplasia pura crónica: primero reducir o suspender la inmunosupresión —a veces basta para que el paciente monte su respuesta—. Si no, IgIV 0.4 g/kg/día × 5 días: caída de la viremia, reticulocitosis y resolución de la anemia en 1–2 semanas. Si recae en <6 meses, sobre todo en VIH, mantenimiento con 0.4 g/kg cada 4 semanas y terapia antirretroviral.
- Hidropesía fetal: transfusión intrauterina en centro con experiencia; no es inocua y parte de los casos se resuelve solo.
- Miocardiopatía con DNA de B19 en biopsia: la IgIV no mejoró la función cardiaca en el ensayo aleatorizado. Experimental: cidofovir, brincidofovir e hidroxiurea, activos solo in vitro.
- Al niño con eritema infeccioso no hay que aislarlo ni excluirlo de la escuela: cuando aparece el exantema ya dejó de contagiar.
- Crisis aplásica: precauciones de gotas 7 días. Infección crónica del inmunodeprimido: aislamiento toda la hospitalización.
- Separarlos de los contactos de alto riesgo: hematológicos, inmunodeprimidos y personal de salud embarazado seronegativo. El máximo riesgo ocupacional lo tienen educadoras y personal escolar.
No hay vacuna disponible. Las candidatas son cápsides vacías donde VP1 es crítica para inducir anticuerpos neutralizantes, y las de contenido supranormal de VP1 son aún más inmunógenas. Una vacuna de baculovirus enriquecida en VP1 pasó una fase I prometedora, pero el estudio posterior se detuvo por reacciones cutáneas inexplicadas en 3 de 43 participantes. Se desarrollan VLP de VP1+VP2 sin actividad fosfolipasa A2. Queda sin resolver a quién vacunar: ¿solo a los de alto riesgo o a toda la población?
En hemoderivados la inactivación clásica no sirve: se controla con PCR cuantitativa y retiro de las donaciones >104 UI/mL.
08Perlas de examenLo que se pregunta
- Único virus DNA monocatenario de la clasificación clásica y el más pequeño: parvus = pequeño.
- Receptor: antígeno P (globósido); fenotipo P-nulo = resistencia genética.
- Replicación nuclear ⇒ necesita fase S: el blanco es un progenitor en proliferación. Pronormoblasto gigante con inclusión nuclear eosinófila = sello en médula.
- Crisis aplásica = reticulocitopenia sobre hemólisis crónica. Aplasia pura de serie roja = inmunodeprimido anémico sin exantema.
- Causa el 10–15 % de la hidropesía fetal no inmunitaria y no es teratógeno.
- Sobrevive al solvente-detergente: riesgo residual en hemoderivados. Tratamiento del inmunodeprimido: IgIV 0.4 g/kg × 5 días; no hay antiviral aprobado.
«Cinco, cinco y cinco» — quinta enfermedad, genoma de ~5 kb, cinco géneros de parvovirus que infectan al humano.
«P-A-R-V-O» — antígeno P · crisis Aplásica · Rash en mejilla abofeteada · Vertical con hidropesía · artropatía Osteoarticular del adulto.
«El del exantema ya no contagia; el de la crisis aplásica sí» — la disociación entre viremia e inmunocomplejos, convertida en regla de aislamiento.
- Aislar al niño con la mejilla abofeteada: cuando el exantema aparece, la viremia ya terminó.
- Confundir la artropatía del adulto con artritis reumatoide de inicio — misma distribución simétrica de pequeñas articulaciones y factor reumatoide transitorio positivo; sin antecedente de exantema, el error es fácil.
- Diagnosticar por PCR de tejido: el «bioportfolio» hace del hallazgo la regla, no la excepción.
- La crisis aplásica puede ser el debut de una esferocitosis hereditaria compensada: ante un niño con anemia brusca y reticulocitos bajos, buscar la hemólisis de fondo, no solo el virus.
- Escenario mexicano habitual: educadora embarazada tras un brote de eritema infeccioso en el preescolar. La conducta no es retirarla del trabajo, sino medir IgG e IgM: si ya es inmune —como más de la mitad de las adultas—, se tranquiliza y termina la consulta.
- Y el otro: trasplantado renal con anemia arregenerativa pese a eritropoyetina y con serología negativa. La prueba correcta es la PCR cuantitativa en suero.
Fuentes · Vault Jaibri patogenos/Parvovirus_B19.md (nota semilla, First Aid Step 1 2025, p. 159-163) y sindromes/Fiebre_y_exantema.md · Mandell PPID 10e, cap. 154, p. 1943-1950 · Qiu J, Söderlund-Venermo M, Young NS. Clin Microbiol Rev 2017;30:43-113 · Anderson MJ et al. J Infect Dis 1985;152:257-265 · Miller E et al. Br J Obstet Gynaecol 1998;105:174-178 · Xiong YQ et al. J Clin Virol 2019;114:12-20 · Ho A et al. Nature 2023;617:555-563 · árbol virus-dna.html.